Este post surge a raíz de una conversación entre amigos. De esas conversaciones en las que un café y una silla cómoda, dan para mucho.

Comenzamos hablando de la inmensa oferta en el mundo de la hostelería, cada vez más reñida y más competitiva. Y es que, ya no solo compites por tu propuesta gastronómica, ahora sumas el factor visual y la decoración.

¿En qué punto cambia el modelo de hostelería?

Siempre hemos podido apreciar diferencias entre restaurantes y bares, de estilos más clásicos o vanguardistas, a bares de barra. Sin embargo, las aperturas de los últimos años, van más allá de una propuesta gastronómica.

Cuando alguien me recomienda un sitio nuevo, no solo me habla de su gastronomía, también se hacen comentarios de su decoración o de su estilo, y es aquí donde encontramos el punto de inflexión.

Nos gusta acudir a restaurantes en los que la imagen transmita sintonía con su carta y con su precio y ésta, es la oferta actual. Si pido un plato exquisito, me fijo en su tacto, en su gusto, en su presentación y en el entorno. Las nuevas tendencias gastronómicas van acompañas de muchos complementos. Estos complementos son las sillas, las plantas, la iluminación, las mesas y cojines.

Si el sector hostelero era competitivo, ahora lo es más

La inmensa variedad de opciones y estilos da margen de juego, pero el nivel sube aceleradamente. Buscamos la estética en todos los rincones, y como no podría ser de otra forma en los restaurantes a los que acudimos a cenar un viernes noche, después de una semana intensa de trabajo.

Queremos sentirnos identificados con los sitios a los que acudimos, y aunque esto es algo ancestral, el grado de exigencia es mayor. ¿Quién no se ha sentido atraído por un nuevo restaurante con estilo palm beach y mezcla industrial?, ¿A quién no le agrada tomarse un café en un sillón vintage de ratán con flores en las mesas emulando a antiguos bistrós franceses?.

Por supuesto, esta evolución requiere un alto grado de exigencia para los profesionales del sector. Sin embargo, se trata de una exigencia maravillosa, en las que todos tenemos que estar captando nuevos rincones y espacios. Investigar, explorar y analizar, hasta encontrar lo que necesitas. Una vez sucede, el grado de satisfacción es inmenso. Cuando la carta de tu proyecto,  dice lo mismo que el entorno en el que se presenta, lo has conseguido.